Cómo descubrir tu eneatipo sin estereotipos

7 pasos para entender tu personalidad sin quedarte en la superficie.

1º) Ve a tus primeros 7 años de vida.

Qué pasaba, qué sentías, cómo te comportabas, cómo te relacionabas con los demás, cómo te comunicabas, cómo percibías tu realidad, cómo percibías a los demás, cómo te percibías a ti. Todo esto es importante para empezar a ver de dónde vienes y cómo se empezó a formar tu carácter.

En estos primero 7 años se va formando la máscara de la personalidad, lo que llamamos ego. En esta etapa somos sumamente sensibles a todo lo que vivamos y cómo lo interpretemos.

Estos primeros 7 años de vida son clave.

2º) Mamá y papá.

¿Cómo te relacionabas con mamá y papá (o con los adultos que te hayan criado, un tutor, una abuela…)? ¿Qué dinámica de relación se creó entre vosotros?

Me refiero a tu núcleo familiar de casa, tu hogar, con los que vivías cuando eras peque. ¿Qué aprendiste a hacer o no hacer, a decir o a callar para sentir el amor de esos adultos y tu pertenencia en la familia?

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3º) Encuentra tu “para qué”.

Mucha gente se confunde porque varios eneatipos pueden hacer lo mismo. Por ejemplo: un eneatipo 3 y un eneatipo 1 pueden ser igual de trabajadores, pero por razones distintas.

  • El eneatipo 1 trabaja duro porque siente que es su deber moral hacer lo que se debe.
  • El eneatipo 3 trabaja duro porque necesita el aplauso y el éxito para sentirse valioso.

Pregúntate “¿Para qué hago esto?”. No te enfoques en qué haces, sino en el miedo que intentas evitar (abandono, juicio, fracaso, vulnerabilidad…) o la sensación que persigues (aprobación, cariño, escucha, admiración…).

4º) Observa lo que te molesta de los demás.

Aquello que más te irrita de otras personas suele ser un reflejo de tu propia fijación egóica. Si al leer sobre un eneatipo sientes una mezcla de vergüenza y exposición, como si alguien hubiera leído tu diario personal, ahí es. El verdadero eneatipo se reconoce por la sombra, no por las luces.

Expandiré este tema en futuros artículos porque creo que es muuuuy profundizable!

5º) Mira los movimientos de las flechas.

El símbolo del eneagrama une a cada eneatipo con otros dos eneatipos con los que puedes sentirte también muy identificado.

No eres un eneatipo puro al 100% todo el tiempo.

En los momentos de estrés solemos irnos a nuestra flecha de descentramiento y, cuando nos sentimos seguros y en equilibrio, tendemos a nuestra flecha de centramiento.

Digamos que bajo estrés, nuestra máscara de personalidad ya no puede sostenerse más y busca desesperadamente otra forma de actuar que sirva.

Y en momentos de calma y paz, quizás rodeados de las personas correctas, nos abrimos a una forma de ser y estar en el mundo más amorosa, sin tanta coraza porque no sentimos que haya que defenderse tanto.

Pregúntate: ¿En qué tipo de personalidad te conviertes cuando estás al límite? ¿Hacia dónde vas cuando te sientes segura y en equilibrio?

6º) Mira tu cuerpo.

Cómo se mueve, cómo se expresa, qué estructura tiene, qué postura llevas… Así vemos la coraza muscular que te acompaña y que está directamente relacionada con tu máscara de personalidad.

Esto no tiene nada que ver con el peso, la estética o los gustos físicos. Tiene más que ver con la forma, la postura, la coraza muscular y la energía que se guarda en ella.

En tu cuerpo viven los mecanismos de defensa construidos durante tu historia, y eso te puede dar muchas pistas de cuál puede ser tu eneatipo principal (a nivel profundo, no a nivel superficial) o, al menos, tus mecanismos de defensa y tu forma de funcionar en la vida. Porque sí, esto está relacionado.

El cuerpo no miente. La energía que desprendes habla por sí sola.

Sobre esto escribiré más extensamente en un próximo artículo.

Es curioso que lo más inconsciente, lo que se supone que es lo oculto, lo que nos cuesta ver, lo que no está a la luz… se guarda en el cuerpo! que es lo que más se ve! Está ahí a simple vista, te lo muestra claramente, físicamente, lo puedes tocar y ver y no le prestamos atención…

7º) Obsérvate sin juicio.

Este punto puede ser difícil…

  • Primero porque no estamos acostumbrados a no juzgar. El juicio aparece rápido en tu mente y sin filtro (otra cosa es lo que después hagas con él).
  • Y segundo porque lo que descubramos de nosotros puede no gustarnos y podemos rechazarlo automáticamente.

El eneagrama no sirve de nada si lo usas para juzgarte, castigarte o enorgullecerte. Si te pillas pensando “soy un desastre porque soy un 4 y no tengo disciplina” o “soy el mejor porque soy eneatipo 7, los demás son unos aburridos”… cuidado!! El objetivo es pillarte para poder observarte y ponerte consciencia, no para juzgarte.

Espero que tengas presente estos 7 pasos cuando dudes de tu eneatipo principal 🧡

Gracias por leerme e interesarte por tu autoconocimiento 🙂

Hola eneatípicos!
Soy Ana Ceres

Investigadora y profesora de Eneagrama, creadora de la comunidad de “eneatípicos”, que cada día va creciendo más.

Si te interesa el mundo del autoconocimiento a través del Eneagrama, te invito a que te quedes leyendo este blog y navegando por el contenido que comparto.

Vas a descubrir mucho más de lo que te imaginabas sobre tu eneatipo.

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